Katherina Goregliad Psicóloga – Terapeuta

Algunas personas son esquivas al concepto de finitud. Sin embargo, hoy en día, la muerte, literalmente, toca a nuestras puertas. Es una probabilidad el ser parte de la estadística y terminar infectados o muertos por el COVID 19. Por ende, la circunstancia nos aterra, nos debilita, altera nuestras emociones. A continuación quiero hacer una breve reflexión sobre la posibilidad de la muerte en tiempos de Coronavirus.

Seremos parte de la historia. La generación que sobrevivió, o no, a la pandemia; el tiempo lo dirá. En unos años contarán que en el 2020 se desató un virus que arrasó con miles de vidas humanas. El COVID 19 nos acerca a la idea de finitud. Este acercamiento genera angustia e incertidumbre, puesto ahora la muerte no necesariamente se da por la degradación biológica del cuerpo sino por descuidos sanitarios que hacen posible un deceso viral en pocos días.

Debemos sobrevivir al COVID 19, pero ser conscientes de nuestra finitud. No olvidemos también, pedirle a la naturaleza que sea condescendiente, una vez más, con su propio verdugo y que detenga su fuerza frente a la insignificancia del ser humano. Porque, siendo realistas, la hemos devastado a lo largo de estos años. Hemos depredado nuestro propio hogar.

Ahondando en la posibilidad de la muerte, como menciona Heidegger, debemos entenderla en toda su dimensión. En ese sentido, hago las siguientes preguntas: ¿has hablado con tú familia sobre la posibilidad de estar contagiado con COVID 19? ¿te has preguntado si ese contagio te lleva a la muerte? ¿has planificado tú deceso en caso de darse? Si bien son preguntas difíciles de leerlas y más de interiorizarlas, es una posibilidad porque todos somos seres finitos con COVID 19 o sin él. Morir es parte de nuestra existencia, no lo niegues. No seas ciego ante la mayor verdad del ser humano que es morir.

Una de las cosas que también genera incertidumbre es el deceso. El ser humano ha muerto, pero en muchos casos, el gran castigo de este virus es no dejar despedirnos de nuestros seres queridos. En algunos países vemos que los familiares están impedidos de ingresar a los centros hospitalarios por la alta probabilidad del contagio y porque el aislamiento social obligatorio impide el traslado hasta dichos lugares. Es decir, no estamos con nuestro familiar en sus últimos momentos de vida. En Europa, las despedidas se hacen a través de aparatos electrónicos como una Tablet o teléfonos móviles vía internet. Peor aún, de la morgue el cuerpo es llevado a la fosa común. No hay velatorio, no hay acompañamiento, no hay rezos, ni plegarias: no hay nada. ¿Estamos conscientes que lo narrado puede ser parte de la historia familiar?

Mi consejo está en trabajar el reconocimiento de nuestra finitud. No estoy hablando de un acto de resignación sino todo lo contrario. Es sentirnos y sabernos como un ser que va a morir y será un momento único e irrepetible. Por eso, en palabras de Heidegger, te pido que hagas una “vida auténtica” … y qué significa: siente la experiencia que te ofrece el mundo aceptando que la muerte es un fenómeno de la vida y que no debe ser algo extraño para el hombre, sino es intrínseco a todos nosotros.

Que la experiencia del acercamiento a la muerte que nos da el COVID 19, nos permita despertar la consciencia y encender nuestros corazones. Por lo tanto, se trata de una actitud a partir de la cual podemos voltear nuestro rostro precisamente hacia la vida, puesto que la muerte, nos dice Heidegger, es un fenómeno de la vida y no su negación.[1] De esta manera, disfruta una “vida autentica” con tus seres queridos: ámalos y regocíjate en ellos.

Una vez mi Maestro me dijo: “la muerte es maravillosa por eso nadie quiere regresar de ella”. Ahora entiendo que me preparaba para entender la finitud del Ser Humano.

[1] En ese sentido, Rivara, Greta. (2010). Apropiación de la finitud: Heidegger y el ser para la muerte. En-claves del pensamiento4(8), 61-74. Recuperado en 21 de abril de 2020, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-879X2010000200004&lng=es&tlng=es.